Tras el tratado de Tordesillas, 1494, el mundo quedaba dividido en dos grandes áreas: la portuguesa, hacía el Este y Brasil; la española toda América excepto Brasil. No había una asignación clara de a quien correspondían las islas Molucas, las mayores productoras de especias, motivo por el cual estalló un conflicto bélico entre ambas potencias que finalizó con el Tratado de Zaragoza, 1529, en el que Carlos I, tras su boda con Isabel de Portugal, cedía sus derechos. A partir de ese momento el Océano Pacífico quedó olvidado, sin tránsito. No interesaba ni a unos ni a otros.
Las Islas Filipinas, llamadas así en homenaje a Felipe II, quedaron como único bastión hispano en el inmenso océano. Muchas expediciones habían zarpado desde México, pero ninguna conseguía regresar.

En el año 1565 el agustino Andrés de Urdaneta encuentra la ruta de regreso desde Filipinas a México, haciendo posible el “tornaviaje”.Desde entonces, todos los años zarpaba  de Acapulco con rumbo a Manila un galeón cargado fundamentalmente de  plata mexicana y peruana, en lingotes y acuñada. Además del movimiento de funcionarios y militares también iban religiosos para la evangelización de las islas. Humboldt lo resume así:” el galeón de Manila cargaba plata y frailes”.

En Manila se celebraba una Feria a la que acudían barcos de múltiples países del Lejano Oriente, cargados con las más exóticas y valiosas mercancías: perlas y piedras preciosas, diamantes, rubíes, zafiros y topacios de la India; alfombras y tapices de Persia; pimienta de Sumatra; clavo, nuez moscada y otras especias de las Islas Molucas; sedas, lacas, muebles, marfiles, medicamentos, abanicos, porcelanas y otros artículos de China; ámbar y perlas de Japón, etc. La calidad y amplitud de la bahía de Manila y la gran afluencia de barcos extranjeros  generó un gran comercio y una enorme riqueza a la ciudad que llegó a ser llamada la Venecia asiática.

Una vez concluida la feria, tras una ceremonial despedida, el galeón zarpaba hacía México a través de una dificultosa ruta, expuesto a todo tipo de peligros, agravados por el exceso de carga, asaltos, hambre, sed, escorbuto......Tras un viaje de entre cuatro y seis meses el galeón arribaba a Acapulco. Las mercancías tenían un triple destino: muchas quedaban en el propio México, otras iban al Virreinato de Perú, para compensar la plata enviada del Potosí, y las restantes eran trasladadas a lomo de mula hasta Veracruz, en la orilla atlántica, de donde zarpaban, vía La Habana , hacia Sevilla o Cádiz.

Se completa la singladura de las mercancías del Galeón de Manila , sirviendo de vínculo de unión entre tres continentes.

Por sintetizar se podrían destacar tres características de esta ruta comercial. Por una parte, es la línea de navegación de más largo recorrido que ha existido en toda la historia, desde China a Sevilla. Por otra, es la más duradera en el tiempo, 250 años, desde 1565 a 1815, llamándose, curiosamente, Magallanes el último galeón. Además, permitió la transculturización de personas, creencias religiosas, políticas y sociales, mercancías, obras de arte,.....entre tres continentes: el Lejano Oriente, América y Europa.